Aprende a cultivar helechos

Helechos, helechos, helechos y colas de caballo son algunos de los ejemplos más conocidos de plantas del grupo de los pteridofitos. La palabra pteridofita proviene del griego pteridon, que significa ‘feto’; más phyton, ‘planta’. Los brotes de estas plantas se asemejan a la posición de un feto humano en el útero materno.

Los helechos son de gran valor como plantas ornamentales y algunas plantas pueden crecer hasta 15 m de altura. Son plantas que se venden sobre sustratos.

Los sustratos son productos que se utilizan para reemplazar la tierra, son livianos y sin capacidad para retener la humedad y los nutrientes, por lo que las plantas no pueden sobrevivir por un período superior a 30 días.

Es importante que, nada más adquirir la maceta, se realice la replantación para asegurar el sano crecimiento del helecho.

1er paso: Elección de la maceta Los

helechos se pueden plantar en cualquier maceta siempre que no elimine la humedad ideal para las raíces. En el caso de los jarrones de cerámica, es importante utilizar un agente impermeabilizante interno para evitar que la propia cerámica absorba la humedad de la tierra, deshidratando las raíces de las plantas.

Un jarrón de uso frecuente últimamente es el coxim (jarrones de fibra de coco). Sin embargo, el cojín acumula el exceso de agua, atrayendo babosas y caracoles a las plantas.

Paso 2:

suelo ideal Los helechos son plantas que requieren mucha humedad del suelo. Así, lo ideal es utilizar un acondicionador de suelo a la hora de plantar, ya que además de orgánico, este producto tiene una alta capacidad de retención de agua.

Además, los acondicionadores de suelo tienen nutrientes y materia orgánica en su composición que aseguran más salud y crecimiento de raíces y hojas para las plantas por un período de tiempo más largo.

3er paso: Plantación



Para plantar el helecho, es importante escurrir primero la maceta.
Este drenaje se puede realizar colocando una capa de 5 cm de grava, guijarros, arcilla expandida, poliestireno, etc., o un trozo de manta Bidim o sombrita en el fondo del recipiente.

Después, completa toda la maceta, hasta el borde, con acondicionador de suelo, haz un agujero para el terrón que contiene las raíces del helecho, planta la plántula y aprieta alrededor para que quede muy firme. Después de plantar, moje la maceta y complete con Soil Conditioner, si es necesario.

Paso 4: Condiciones ideales de crecimiento Los



helechos son plantas que crecen a la sombra y en lugares de alta humedad.
Pero no les gustan los lugares donde hay vientos constantes. El viento deshidrata la planta más rápido que el sol, ya que elimina la microcapa de humedad que se forma en las hojas para mantenerlas hidratadas.

Es importante mantener la maceta de helecho húmeda en todo momento. Las plantas mal regadas se vuelven amarillas y sus hojas se secan rápidamente.

Paso 5: Fertilizante en crecimiento

Como todas las plantas, los helechos tienen excelentes resultados cuando se les dan nutrientes. Es a través de los nutrientes que las plantas desarrollan el crecimiento de las raíces y las hojas, la coloración verdosa de las hojas y el aumento de la brotación.

Esta fertilización debe realizarse mediante abonos foliares diluidos en agua y aplicados a las hojas, una vez cada 7 o 15 días, mediante pulverizador. Es importante seguir las recomendaciones del fabricante del producto.

Sexto paso: Corte de plántulas

Como los helechos son plantas que tienen muchas hojas, su crecimiento se acelera después de la fertilización. Es importante que luego de llenar el florero se realice el corte o separación de las plántulas, para que este crecimiento no asfixie a los nuevos brotes.

Este corte debe realizarse directamente en el rizoma (sistema radicular del helecho), dejando de 2 a 3 brotes en cada uno o separando todo el sistema radicular, en 2 o 4 partes. La siembra de estas plántulas debe realizarse de la misma forma que la siembra inicial.

7º paso: Control de plagas Los

helechos son plantas que tienen una alta concentración de hojas y por lo tanto atraen plagas muy agresivas en la alimentación foliar. Para el control de las Orugas se puede realizar una recogida manual de las mismas.

El control de babosas y caracoles se debe realizar con una babosa orgánica. Para otras plagas, las trampas de placa amarilla deben dejarse colgadas o colocadas en jarrones, que son atractivos naturales para los insectos voladores, que se adhieren entre sí en el momento del aterrizaje.

En cuanto a las cochinillas, los pulgones y los viajes, se puede utilizar un insecticida orgánico de amplio espectro para el control (ver productos en el sitio web). De esta forma, las plagas se controlan orgánicamente, sin riesgo de dañar a las aves, los animales domésticos y la salud del aplicador.

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