Ácaros de las plantas

Ácaros

Los ácaros de las plantas son parásitos que pueden provocar la muerte de la planta que colonizan: se alimentan de su linfa, robando los nutrientes necesarios para el crecimiento y desarrollo de la propia planta. Su presencia en las plantas no siempre es evidente, si no después de una cuidadosa investigación: esto se debe a que los ácaros tienen pequeñas dimensiones, que no suelen superar los 2 – 4 mm. Se debe contrarrestar la presencia de ácaros para evitar el daño de los individuos presentes, pero también su proliferación, que de otro modo seguiría sin ser cuestionada hasta comprometer la salud de la planta. Los ácaros se reconocen por la presencia de pequeñas manchas oscuras en las hojas y alrededor de los cogollos, que muestran los primeros signos de sufrimiento a través de pequeñas manchas hinchadas.

Prevención


La primera forma de prevención contra los ácaros es completamente natural: se trata de mantener las condiciones ambientales correctas para la planta, necesarias para su crecimiento y desarrollo, acompañadas de condiciones que no favorezcan la proliferación de ácaros. Estos pequeños parásitos prefieren ambientes húmedos, no muy luminosos, con aire estancado: por ello incluso una buena poda, cuando así lo solicite la planta, es un excelente método preventivo, ya que permite una mejor filtración de la luz y la correcta recirculación del aire también. las frondas más internas. No todas las especies vegetales, sin embargo, están igualmente sujetas al ataque de los ácaros: en algunos casos es recomendable intervenir, para las especies más delicadas, con verdaderos tratamientos preventivos de amplio espectro, que crean una barrera defensiva eficaz para los meses siguientes. El tratamiento, si es necesario, se puede repetir durante todo el año.

Ácaros de las plantas: Lucha


Una vez que se ha identificado una infestación de ácaros, es esencial poder tomar medidas para eliminar los parásitos. La presencia de unos pocos supervivientes sería suficiente para dar vida a una nueva colonización, seguir debilitando la planta y llevándola a la muerte. La primera intervención menos invasiva, si los ácaros son pocos y la infestación se encuentra en etapas iniciales, consiste en eliminarlos con un hisopo de algodón empapado en alcohol, para frotar suavemente sobre la hoja afectada. Si, por el contrario, la infestación es más extensa, habrá que utilizar productos específicos, que garantizarán a la planta la eliminación total de malas hierbas. En este caso se seleccionará cuidadosamente el producto adecuado según las características de la propia planta, con el fin de evitar el uso de productos demasiado agresivos,

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