El cultivo de semillas germinadas

Pequeñas, crujientes, en ensaladas compuestas por sus variados colores, crujientes bajo el diente como desee, las semillas germinadas son sus aliadas para la salud. Veamos cómo cultivarlas en casa para que siempre tengas algunas a mano.

El principio

Las semillas contienen todo el material genético que permite que se forme una planta. En su estado germinal, las semillas ofrecen muchas vitaminas y minerales, pero también proteínas y enzimas que son valiosas para el cuerpo. Altamente concentrados en nutrientes, bajos en calorías y bien coloreados en el plato, tienen muchas ventajas, incluyendo la posibilidad de cultivarlos en casa.

Material necesario

Nada es más sencillo que cultivar semillas germinadas, ya que no necesitan ningún sustrato o fertilizante para crecer. Un simple brote es más que suficiente para que crezcan con éxito.

Hay varios modelos de germinadores: vidrio, plástico o terracota. Los germinadores multietapa ofrecen la posibilidad de cultivar varias variedades de semillas al mismo tiempo, lo cual es muy práctico. Desde el simple frasco de vidrio inclinado hasta el germinador automático que maneja el cultivo por sí solo, hay un germinador que se adapta a sus necesidades.

Una vez que hayas adquirido el germinador, necesitarás semillas para germinar. Los encontrará fácilmente en las tiendas de alimentos orgánicos o en Internet en paquetes de 100 a 400 g. También hay mezclas de varias variedades de semillas, que son muy útiles para obtener un buen mesclun en poco tiempo. El precio varía de 1,50 euros para el trigo a 8 euros para algunas mezclas, comparen bien los sitios de compra porque algunos precios pueden variar de simple a triple para la misma referencia!

¿Cómo cultivar las semillas germinadas?

La mayoría de las semillas requieren un tiempo de remojo antes de su cultivo. Esto depende de la variedad. Lea las condiciones de cultivo anotadas en el paquete para saber el tiempo de remojo. Generalmente, varía entre 3 y 24 horas pero algunas semillas también pueden prescindir. Los germinadores de “frascos” aseguran al mismo tiempo el remojo y el cultivo gracias a una rejilla que permite vaciar el agua fácilmente.

Si está cultivando sus semillas en un germinador multietapa convencional, entonces colóquelas en el germinador después de remojarlas.

Cierra la tapa para mantener un buen nivel de humedad y luego deja que tus semillas crezcan.

Enjuágalos al menos por la mañana y por la noche bajo el grifo para evitar que se formen bacterias o moho.

Una vez que las semillas hayan crecido, simplemente enjuágalas y cómetelas directamente.

Cuidado, algunas semillas son mucilaginosas, es decir, se cubren con una película pegajosa una vez empapadas, como es el caso de la mostaza, el berro o el lino por ejemplo. Debes tener mucho cuidado y enjuagarlos hasta 3 veces al día para evitar que se pudran.

Para empezar su cosecha, prefiera las semillas fáciles de germinar como las judías mungo, lentejas o rábanos, ¡evitará la decepción!

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