Cuidado de la mimosa pudica

Cuidado de la mimosa pudica

La mimosa pudica es una variedad de mimosaceae nativa de América del Sur. Sus tallos son de un color marrón que tiende al rojo, no tienen ramas muy densas y sus hojas son largas y están formadas por muchos folíolos más pequeños, que se cierran sobre sí mismos por la noche o cuando alguien o algo los golpea. Esta es la característica principal de esta variedad, llamada, como era de esperar, también sensible: las hojas también son muy delgadas y delicadas, toda la planta tiene un aspecto elegante pero frágil, incluidas las flores redondas rosadas, no en vano es una planta que necesita mucha atención. Para cuidar la mimosa pudicaen primer lugar necesitamos entender en qué queremos que se convierta y dotarle de las herramientas para que se convierta en ello: puede ser una planta rastrera y, para ello, necesita mucho espacio; o puede ser una planta trepadora y en este caso necesita una pérgola, un muro, soportes a los que agarrarse.

Exposición de mimosa pudica


Uno de los tratamientos a los que se debe prestar más atención en el caso de la mimosa pudicaes la exposición: esta planta debe estar en posiciones luminosas, o como máximo en sombra parcial, de lo contrario se debilitará y producirá pocas flores. Si hay poca luz puede suceder que las hojas se cierren incluso durante el día y también durante la noche. Sin embargo, los rayos directos del sol, si lo golpean durante demasiadas horas al día, podrían provocar que sus hojas se sequen, por lo que hay que elegir muy bien la posición. Su clima óptimo es templado, por lo que no tolera bien ni el calor abrasador ni el frío gélido. Las heladas solo se toleran si duran poco tiempo: en cualquier caso, si se cultivan en zonas con un invierno especialmente duro, conviene plantarlas en una maceta, para que puedan abrigarse cuando la temperatura baje demasiado.

Riego y suelo de Mimosa pudica


La mimosa pudica siempre debe regarse regularmente desde principios de primavera hasta principios de otoño. Por lo tanto, el suelo debe permanecer constantemente húmedo, incluso si se debe evitar el estancamiento de agua que podría pudrir las raíces. En invierno, sin embargo, el riego debe ser esporádico, mientras que es necesario actuar con fertilizante para plantas con flores, que se administra cada dos semanas junto con el agua de riego. También es bueno comprobar la temperatura del agua, porque el agua demasiado fría podría dañar las hojas, por lo que es recomendable utilizarla tibia. Si la mimosa pudica se mantiene en el interior, entonces las hojas deben cocerse al vapor porque la planta necesita un ambiente siempre húmedo. En cuanto al suelo, es mejor usar un suelo blando, rico y drenado,

Poda, trasplante y parásitos de Mimosa pudica


La poda no figura entre los muchos cuidados que necesita la mimosa pudica: no es necesario, si no una ligera poda para eliminar las hojas o ramas secas que se realiza después de la floración, normalmente en octubre. Un cuidado mucho más importante es el trasplante, que debe hacerse al menos dos veces al año: esta necesidad se debe al hecho de que la modestia tiende a expandirse muy y muy rápidamente. Por tanto, cuando las raíces hayan ocupado todo el espacio disponible, es necesario proceder al trasplante utilizando un recipiente más grande. En cuanto a las enfermedades hay que tener cuidado con la pudrición de la raíz y para ello basta con evitar el estancamiento hídrico; la helada podría hacer que el follaje se vuelva amarillo y seco, con el riesgo de matar toda la planta. Entre los parásitos, los que más afectan a la mimosa pudica son los pulgones y las cochinillas, pero pueden eliminarse fácilmente con insecticidas de calidad. Sin embargo, para combatir la araña roja, es suficiente mover la planta a lugares un poco menos brillantes, ya que este insecto aparece solo en áreas particularmente cálidas y soleadas.

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