Areca

Areca

Perteneciente a la familia Arecaceae, el género Areca incluye todas aquellas plantas conocidas como “palmas”. Estos tienen su origen en Filipinas y Malasia y son plantas muy extendidas cultivadas en las áreas cálidas y húmedas de Asia y África. En la naturaleza, los Areche se convierten en verdaderos árboles hablando de tamaño, cultivados en macetas que en cambio no superan los dos metros de altura. En la naturaleza son plantas que florecen sin ningún tipo de problema, si se cultivan en macetas es raro que florezcan sobre todo si las condiciones climáticas no son las mejores. Se caracterizan por un tallo rígido del que nacen largas hojas de color verde oscuro brillante, estas están compuestas por un eje central del que, tanto a la derecha como a la izquierda, nacen otros numerosos folíolos. Muchas especies pertenecen al género Areca pero entre las especies más comunes tanto como plantas de interior como de jardín se encuentran: la Areca Catechu y la Areca Lutescens. Areca Lutescens es una planta muy hermosa con hojas densas y algo decorativas. La Areca catechu en la naturaleza produce hermosas flores blancas y frutos redondos reunidos en panículas. Las semillas de estas frutas se conocen como “nueces de betel” y se utilizan con fines alimentarios.

Cultivo


Teniendo en cuenta que las arecas son plantas originarias de países tropicales y, por tanto, acostumbradas a temperaturas bastante cálidas, necesitan crecer en lugares donde haya un buen porcentaje de luz. Aunque les gustan los lugares iluminados, no les gusta estar expuestos a la luz solar directa. Las temperaturas ideales para su desarrollo rondan los 20-25 ° C. Las arecas deben colocarse en lugares ventilados pero no donde se generen corrientes de aire, especialmente frías. En cuanto al riego, a estas plantas les gustan los suelos húmedos pero no los estancamientos hídricos. En las épocas más calurosas conviene nebulizar las hojas de la planta para crear humedad en el aire o se puede colocar arcilla expandida en el platillo. A las plantas de areca no les gusta la piedra caliza y por ello es recomendable regarlas con agua de lluvia o agua desmineralizada. En cuanto a la tierra en la que cultivarlos, la Areca no tiene preferencias particulares. Lo importante es que el suelo esté bien drenado para que el agua no se estanque provocando daños a la planta. Para facilitar el drenaje, es recomendable agregar arena o arcilla expandida al suelo y, si lo desea, en el fondo de la maceta, puede colocar fragmentos o grava.

Poda y abono

Las plantas de areca no necesitan una poda especial, lo único que hay que hacer es eliminar las partes de la planta que se han secado o están dañadas. Muy común en estas plantas es que las puntas de las hojas se sequen por demasiada sequedad en el aire. En el caso de que le ocurra algo así a nuestra planta, no es necesario cortar toda la hoja sino solo quitar la punta. Te recordamos que las herramientas utilizadas para realizar este tipo de intervenciones deben limpiarse y desinfectarse tanto antes como después de su uso para no traer infecciones a la planta. En cuanto a las fertilizaciones, deben realizarse desde el período primaveral hasta el final del período estival. Durante el resto del año también se pueden suspender las fertilizaciones. En primavera y verano, cada 15-20 días, Se debe administrar fertilizante líquido para diluirlo en el agua utilizada para regar. Las dosis a administrar se muestran en la caja del paquete, pero es aconsejable reducir a la mitad la cantidad informada. El fertilizante a utilizar es el que contiene los macroelementos como Nitrógeno, Fósforo y Potasio y los microelementos como Hierro, Cobre, Zinc, Manganeso, Boro y Molibdeno.

Curiosidad

Las nueces de betel, las semillas de Areca Catechu, se utilizan en las zonas tropicales de Asia para ser masticadas. Esta práctica de masticación tiene orígenes bastante antiguos y todavía está muy extendida hoy en día desde áreas de India, China y hasta Melanesia. Estas semillas contienen sustancias grasas, alcaloides y taninos en su interior y se mastican para favorecer la salivación y por tanto la digestión. Según algunos estudios, las nueces de betel tienen una acción cardiotónica, vermífuga y astringente. Las semillas de areca se cortan en trozos pequeños y se espolvorean con lima o especias como canela y nuez moscada. El conjunto se envuelve en las hojas de Piper betle (otra planta) y se mastica o se guarda en la boca después del almuerzo para ayudar a la digestión y perfumar el aliento. Las hojas de Piper betle le dan al bocado un sabor picante acompañado de una emoción de quien lo saborea. Un inconveniente que puede surgir de estos bocados es la presencia de taninos que hacen que la saliva se vuelva roja y ennegrezca los dientes. Además de masticarse, las nueces de betel se pican y se mezclan con tabaco y se cierran en una hoja de pimiento de betel para obtener cigarrillos que luego se fuman.

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