Plantas para suelo arcilloso

Raramente se elige la tierra de acuerdo con la naturaleza del suelo. El suelo arcilloso es un sustrato pesado, más difícil de trabajar y donde las plantas tendrán condiciones de vida específicas. Determinaremos qué especies se adaptan mejor a este tipo de suelo para optimizar sus posibilidades de éxito.

Especificidad de un suelo arcilloso

El suelo que contiene partículas finas de arcilla es generalmente pesado, difícil de trabajar pero relativamente fértil. En invierno retiene el agua, se compacta, y si se drena mal puede causar asfixia de las raíces porque el aire y el agua no circulan bien. Las plantas son entonces mucho más sensibles a las heladas.

En primavera, tarda más tiempo en calentarse. En verano, el suelo se agrieta, se endurece y se hace imposible de trabajar, por lo que el mulching abundante es una necesidad.

¿Cómo mejorar un suelo arcilloso?

Se realizará un análisis preliminar para determinar la naturaleza exacta del suelo a fin de incorporar las enmiendas adecuadas. Un verdadero suelo arcilloso necesitará un trabajo minucioso que se hará preferentemente en otoño, después de las primeras lluvias, lo que facilitará el trabajo del suelo. La incorporación de enmiendas orgánicas como el abono o el estiércol lo aligerará. Generalmente ácida, una adición de cal puede ser beneficiosa porque reequilibrará el pH pero también para aglomerar las partículas de arcilla que formarán grumos permitiendo el paso del aire y el agua. En los suelos arcillo-calcáreos, es preferible incorporar arena gruesa y compost. También piense en introducir lombrices de tierra en su suelo, ellas formarán galerías que airearán el suelo naturalmente.

Plantas que sostienen un suelo arcilloso

Algunas plantas todavía aprecian este tipo de suelo, sin embargo, la plantación debe hacerse de tal manera que la planta se coloque en un hoyo suficientemente grande y se llene de abono. En el caso de los arbustos y árboles, no dude en extender una gruesa capa de grava, guijarros o piedras en el fondo del agujero para asegurar un buen drenaje.

Los árboles que gustan de los humedales y los suelos ácidos están bien adaptados a los suelos arcillosos, entre ellos los sauces tortuosos o llorones, los cipreses calvos, los eucaliptos, los alisos y algunas coníferas como el cedro o el ciprés.

Los arbustos ornamentales no serán superados: camelias, madroños, buddleias, bojes, cornejos, forsitias, laureles, madreselvas, pero también lilas estarán en el centro de atención.

En cuanto a las plantas perennes, tienes una amplia elección: acantos, juncias, Gunnera, hostas, helechos, lamiums, ligularias, rodgersias realzarán tu jardín con su follaje texturizado. En cuanto a las flores, hellebores, prímulas, narcisos, alquimistas, equináceas, astilbes, arums, geranios, crocosmias, iris sibirica, lirios de día, epimedios, flox, vara de oro, asters o heliantos se sucederán a lo largo del año en una explosión de colores.

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