Iniciándose en la Permacultura

Una casa, un jardín, nosotros y la naturaleza. Circulan preguntas sobre la permacultura, las respuestas son seductoras, “actúa con la naturaleza y no en contra”. Las observaciones, la reflexión, las elecciones, precederán a la acción y a los momentos de compartir.

Un tiempo de pausa, observación

La primera acción, no tan fácil, no te hará sudar: es parar y mirar . Su casa, su césped, sus flores. Caminando por su camino, caminando a lo largo del seto del vecino. Salir en un día lluvioso, notar la escorrentía, las zonas húmedas. Contemplar el amanecer y el atardecer, entrar en la sombra. Vea las plantas silvestres, el suelo, los insectos, los pájaros. Bichos. Iniciar la permacultura en casa es también decidir estar “en casa”, conocerlos, estos aliados indispensables para los jardines vivos, productivos y estéticos. Tomarse el tiempo para observar seguirá siendo esencial para la vida cotidiana, a lo largo de la práctica de la permacultura.

Tiempo de reflexión, ideas

Observar es bueno, pero las herramientas tiemblan, las ideas abundan, hay tantas cosas por hacer: huerto donde se mezclan plantas de compañía, perennes y flores silvestres, jardines aromáticos y ornamentales, abono, gallinero, granja de setas… En el lado de la casa, terraza florida, paneles solares, baños secos, recolección de agua de lluvia… Para terrenos más grandes, huerto, lago, varios setos, prado salvaje, arboleda… Diversificar los hábitats significa aumentar la biodiversidad , promover el equilibrio , evitar la proliferación indeseable y distribuir la materia orgánica, precioso “residuo”, de la mejor manera posible en el ecosistema.

El tiempo del realismo, las elecciones

Las ideas son buenas, pero hacerlas todas es difícil. No se puede hacer. Empezar en la permacultura es hacer elecciones, concebir en el espacio y el tiempo sus diferentes proyectos.

Su disponibilidad marcará el ritmo: trabajo, viajes, familia, jardín… El tiempo no es extensible. También se prevén medios materiales, semillas, plantas jóvenes, arbustos, árboles frutales, materiales diversos, que representan gastos importantes.

La realidad sobre el terreno se convertirá en su guía. El tiempo de observación le permitirá conocer mejor su entorno : su región, la exposición, el tipo de suelo, las plantas y los animales ya presentes, le acompañarán y le ayudarán a elegir los proyectos que quiera poner en marcha.

Tiempo de aplicación, acción

Sus proyectos se organizan, nace una primera concepción. Por supuesto que se adaptará a las estaciones, las cosechas y las observaciones. El jardín de hierbas mediterráneas no verá la luz del día en su ladera norte, sino una pequeña cuenca en este hueco siempre húmedo donde no crece nada, sí. Los abrevaderos del sur acogerán el tomillo, el orégano y la albahaca. El huerto en permacultura será pequeño para el comienzo, el abono será esencial, aún nos falta materia orgánica, el huerto será muy grande… El jardín de flores estará compuesto de púrpura silvestre, lamium, cornetas, geranios, durante los primeros años; los ranúnculos invasores, ficaries, serán desherbados regularmente. No olvides que tu plan de acción está en la duración, en el ritmo de nuestro entorno de otro tiempo.

El tiempo de compartir

La permacultura está buscando un nicho ecológico para el hombre , y se ha estado expandiendo durante algunos años a una reflexión social . El intercambio de experiencias y cosechas, los encuentros entre jardineros, los intercambios, el trueque, permiten crear vínculos simples y perennes.

Y si conocer a los jardineros es una riqueza, reconectarse con los antiguos conocimientos es una verdadera fuente de permacultura: qué plantas se pueden utilizar para hacer fardos, para limpiar, para hacer un mango de herramienta, una estaca a prueba de putrefacción… La etnobotánica es inagotable con prácticas que respetan el medio ambiente, los recursos naturales y la ausencia de desechos.

En un momento en el que estamos buscando reinventar nuestro lugar en el medio ambiente, el inicio de la permacultura abre caminos poblados de biodiversidad. Y mañana, quizás, permitirá a nuestros niños llenar sus cestas con vegetales mientras ven volar a las mariposas.

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